HISTORIA

La Danza Oriental es una de las danzas más antiguas del mundo, que combina elementos de diferentes países de Oriente y norte de África; aunque sus orígenes son algo inciertos parece que hay que remontarse a la época prehistórica y a las tribus que vivían en lo que después fue Mesopotamia y después el actual Egipto.
En esos pueblos de la antigüedad se pensaba que la fertilidad humana estaba directamente relacionada con la tierra. A las mujeres, que eran las que creaban nuevas vidas, se las atribuía poderes mágicos y realizaban danzas rituales en honor a estos poderes. Los hombres estaban excluidos de estos ritos en un principio.
Primero fueron danzas rituales y después también religiosas. Una mujer podía crear un nexo entre lo divino y el mundo interior. Invocando energías y los misterios que iban más allá de una supervivencia cotidiana.
Para la mujer, la danza constituía una manifestación natural de la vida. Era y es un saludo a la vida. Es ofrecer algo a la tierra por lo que la tierra te regala. Exige sincronización de cuerpo, mente y alma. Alinear los centros energéticos para que la energía fluya a través de ellos. Significa conectar con la niña interior y que su energía nos invada. Dejar aflorar la ingenuidad y la espontaneidad.
El dominio masculino en la sociedad y la religión hizo declinar la posición de la chamana y la sacerdotisa, hasta el punto de que los hombres terminaron por adoptar sus roles.
La sacerdotisa se convirtió en adivina o bruja de un modo clandestino. Era experta en la magia de la naturaleza, la curación y las relaciones entre las personas. Tenía la capacidad de interactuar con las estaciones, su propio ciclo menstrual y su intuición. Ayudaba en lo concerniente a la vida y la muerte (partos, fallecimientos...) actuando como iniciadora. Estas mujeres simbolizaban el equilibrio de la conciencia y las energías femeninas dentro de una sociedad y una religión, dominadas por los hombres.
En el Egipto faraónico esta danza sagrada era reservada a mujeres que carecían de imperfecciones físicas y pertenecían a la aristocracia. Se las sometía a disciplinas duras tanto físicas como espirituales. Las bailarinas bailaban desnudas si ningún pudor puesto que era un baile sagrado no erótico.
Estas mujeres a base de movimientos placenteros, sinuosos e intencionados atraían que se favoreciera a la fertilidad de la tierra. Los movimientos de los brazos suplicantes generalmente dirigidos al sol atraen la energía celeste, regeneradora de la vida. Las mujeres cuando bailan establecen un vínculo entre la energía solar y la terrestre, o sea entre la energía masculina y la femenina. Las mujeres atraen la vida, la armonía, con su vientre, con su mente y con todos sus atributos femeninos. Somos capaces de retener esa vida, mimarla y protegerla. Es por eso que la música, el canto y la danza se cultivaba en estas mujeres elegidas para ejercer esas funciones religiosas.
Se sabe que en la antigua Grecia y Roma se realizaban diferentes danzas de la fertilidad basadas en la rotación de caderas y vientre. Algunas de ellas se realizaban en honor a las diosas. Muchas de estas divinidades provenían del este, en particular de Siria, igual que sus bailes rituales.
Muchos años después del período faraónico los árabes invadieron Egipto. Los sultanes concedían privilegios económicos y sociales a las mujeres del harem que destacaban en su sensualidad a la hora de ofrecerles una hermosa danza. Entre todas esas mujeres existía complicidad y ayuda mutua a la hora de mostrarse unas a otras las diferentes habilidades artísticas. El propósito fundamental de las danzantes era distraer a su señor y ofrecerles un descanso después de sus luchas guerreras o al volver al hogar después de un largo viaje por el desierto.
En períodos posteriores, con la invasión de los turcos, se conoció la danza oriental con mayor técnica y erotismo pero no por ello había que ignorar su verdadero origen y riqueza significativa. Durante siglos la danza continuó pero hubo infinidad de guerras e invasiones y la esclavitud, como sabemos era habitual para los perdedores. Por ello hubo muchas bailarinas de esta danza que eran esclavas.
En el siglo XIX existía dos tipos de bailarinas: las ghawazee (gitanas) que bailaban al aire libre o en el campo, normalmente para audiencias de clase social baja que actuaban con un pequeño grupo de músicos; y que a veces, en algunos casos se dedicaban también a la prostitución. Y las awalim que eran más respetadas y además de bailar, cantaban y recitaban poesía. Estas solían actuar en casas de ricos. En ambos casos la danza era improvisada.
Fue en este mismo siglo cuando esta danza empezó a llamarse Danza del Vientre por los europeos que viajaron a los países exóticos en busca de nuevas culturas, costumbres y paisajes. Estos viajeros quedaron sorprendidos por los movimientos de vientre y cadera que o existían en las danzas europeas. La existencia de bailarinas en el harén, los mercados y los baños públicos, era un hecho inusual para los investigadores occidentales, acostumbrados a contemplar el baile en escenarios artísticos como teatros.
Estas experiencias generaron fascinación en el turismo y el deseo de los artistas de reflejar estas danzas con sus músicos en los cuadros. La admiración del público hizo que se incrementaran las visitas a Egipto.
Tras el regreso a sus países, numerosos turistas comentaban su asombro ante la gran cantidad de adornos que suelen llevar las bailarinas en su cuerpo, pulseras y ajorcas por brazos y piernas, aros colgados en la nariz, pendientes y singulares collares dorados y plateados en el pecho y cinturones de monedas y abalorios sobre las caderas. Estos abalorios tenían una significación específica, sobre todo en el antiguo Egipto. Se usaban como amuletos para que les sirvieran de protección contra fuerzas hostiles. Algunas veces los peligros provenían de los animales venenosos del desierto o de los cocodrilos que abundaban en el Nilo. Los peligros menos visibles podían ser enfermedades, accidentes, sequías, tormentas, etc. Es por eso que los amuletos destacaban en puntos vulnerables del cuerpo humano como son los tobillos, el cuello, las muñecas, el pecho, etc. Todos los talismanes según la clase social del que lo usaba, podían usar piedras: turquesa, lápiz lazuli...dando un significado especial al color azul del cielo, al verde como la frescura de la vegetación, e rojo a la sangre y el oro a la “carne del sol” símbolo de renovación y eternidad. Otras veces usaban productos naturales como la concha de mar que tenían para ellos las apariencia de un ojo semi abierto pero que siempre permanecía vigilante y creían que les protegerían del mal de ojo. Así muchas mujeres se cosían estos adornos en los delantales a modo de protección contra la esterilidad y el aborto, ya que cubrían los órganos pélvicos.
Con el paso del tiempo detalles como estos han sido adoptados por la mujer occidental animadas por diseñadores europeos célebres. En la actualidad, podemos observar también, que algunos aspectos de la estética moderna para la mujer como el tatuaje, aros y piercings proceden fundamentalmente de la mujer oriental.
En 1930 una mujer libanesa llamada Badia Mansabni abrió una sala de fiestas llamada Casino Badia. Esta sala se hizo muy popular. La Danza del Vientre siempre se había bailado en espacios pequeños. En Casino Badia tuvo que ser adaptada a escenarios grandes. Esta mujer trabajó con coreógrafos y bailarines de ballet para enriquecer los bailes que creaba. Precisamente el ballet ruso ha influido bastante en la actual Danza del Vientre o Danza Oriental: RAKS EL SHARKI (danza donde nace el sol) que hay que diferenciarla de la Danza del Pueblo: RAKS EL BALADI en la que hay danzas populares y tradicionales muy diversas según los países de origen. Fue en esta época cuando se puso de moda el traje de dos piezas con pedrería y flecos que estaba inspirado en las películas americanas. En esos años se produjeron un montón de películas en Egipto y era habitual incluir una escena de danza o el tener a una bailarina como protagonista. Fue en estos años, 40 y 50, cuando combinando pasos de diferentes danzas africanas, cubanas y del ballet; se creo el estilo llamado RKS ESTA'ARADI que se traduce por danza-show. Hoy en día en Occidente conocemos sobretodo el nombre de Danza del Vientre pero debemos tener siempre en cuenta que es Danza Oriental y que dentro de ésta hay muchas danzas, clásicas, folkloricas, shows… En cada país donde se baila hay muchos bailes diferentes y podemos combinar muchos elementos para bailar como: trajes llamativos o trajes oscuros y cerrados, velos, bastones, sables, candelabros, cántaros, crótalos, velas, etc. La riqueza es mucha y más si tenemos en cuenta que esta danza es improvisada y admite tantos pasos y movimientos como el cuerpo de la mujer pueda hacer. Por tanto como cada una de nosotras es un mundo, nuestro baile también será particular, único, irrepetible, rico y fantasioso ¿por qué no?

Esta Danza Mágica es un himno a la vida pero se ha desvirtuado por los occidentales pensando en ella como una danza solamente erótica cuando no se trata de eso. Es una danza espiritual y energética llena de sensualidad, que puede tocar el corazón de una mujer con mucha facilidad porque con ella se siente libre, de rigideces y ataduras, con ella puede sentirse más mujer, puede conectar con su parte más femenina, más oculta, más oscura, más salvaje, más intuitiva y más necesaria.
Cuando conectamos con nosotras mismas y  nos conocemos, somos capaces de disfrutar más de la vida, podemos comprender mejor a los demás y entenderlo todo con más facilidad. La Danza Oriental puede ayudarnos  a valorarnos, a querernos como nos merecemos. Puede ayudarnos a sentir ese poder femenino mágico que todas, sin excepción, llevamos dentro.